Antonio Banderas estuvo este pasado miércoles como invitado en el programa ‘59 segundos’, y lo que parecía, en un principio, una pérdida de integridad del programa, cambiando la política por la farándula, al final resultó ser una apuesta correcta.
Porque Antonio Banderas es un tipo que sorprende en cada entrevista. Suele dar la imagen de persona frívola, abducido por la trivialidad de Hollywood, con una sonrisa estilo falsete que irrita bastante cuando se le ve.
Anoche pudimos ver el regreso de uno de los programas de mejor calidad de la televisión actual, ‘59 segundos’. El único problema que tiene es que habla de política, y claro, ya se sabe, la política como que no vende, por lo que lo tienen que emitir cerca de la medianoche (bueno, y tan cerca, porque ayer fue pasadas las 12 de la noche).
Como habitualmente, llevaron representación de los dos partidos más importantes, y estuvieron debatiendo sobre los temas más candentes de la actualidad (como no, se habló de la crisis, la sempiterna crisis), y lo hiciero, como siempre, respetando los tiempos como es de rigor.
‘59 segundos’ recobró su horario de prime-time la semana pasada con Esperanza Aguirre, y anoche triunfó con la presencia del Presidente del Gobierno, Zapatero, que ofreció toda su gama de promesas electorales y de propaganda electoral (en el mismo estilo que la Presidenta de la Comunidad de Madrid).
Buen formato, sin duda, que ha sido postergado, sin justificación, al horario de late-night donde no encuentra ni su audiencia ni su lugar. Espero que con estos dos pesos pesados de la política española el programa recupere su horario.