
Contra todo pronóstico, al final Judit se llevó el gato al agua y se hizo con los 300.000 € del premio de Gran Hermano. En una gala en la que hubo más ruido que nueces, o más fuegos artificiales que interés televisivo, el nombre de la concursante ganadora se supo antes de tiempo, quitando toda sorpresa e interés para los espectadores.
Con la salida de Oliver, que fue el primer finalista en abandonar la casa, una de las gemelas vio más de la cuenta y se percató que tras las cortinas que les separaban de la salida, se escondía un enorme retrato de Judit.
La de los Palacios no se calló y desveló inmediatamente su nombre. El resto de la gala fue de lo más previsible, a la espera de escuchar el nombre de Judit como ganadora, de boca de Mercedes Milá.
La Milá quiso jugar una vez más con el morbo de Amor y su “secreto a voces”, con el que pretendió sorprender a Rodrigo, el galán que tanto había fascinado a la canaria.
No hubo sorpresa, ni morbo, ni desilusión, y la carta que el programa se escondía en la manga para mantener a la audiencia enganchada hasta el final, se esfumó tan rápido a como los fuegos de artificio quisieron deslumbrar a los concursantes.
En definitiva, termina Gran Hermano con una gala sosa, sin interés y con las sorpresas descubiertas desde el comienzo. Por cierto que entre Amor y la Milá hubo un auténtico duelo de titanes por ver quién brillaba más con unos vestidos espectaculares.
Publicado por Farami en Gran Hermano el 29 Diciembre, 2007




