G20: el programa de Risto Mejide

g20

Como ya sabréis, el nuevo programa de Telecinco que será conducido por Risto Mejide, el polémico jurado de las últimas ediciones de Operación Triunfo que fue despedido en la última por colarse más de la cuenta, se llamará G20.

Pues bien, ya han emitido las primeras imágenes y polémicas que esperábamos que iba a tener y en el susodicho vídeo que os adjuntamos a continuación, Risto aparece él solito presentando el programa de pie. La verdad es que choca verlo en esa posición, pero vamos que lo que va soltando por la boca no defrauda.

Está visto que no piensa callarse nada de lo que piensa y arremete incluso con un ídolo nacional, Fernando Alonso, con el que parece haber tenido un encontronazo por lo que hemos visto en el vídeo.

No sabemos sí funcionará el programa pero está claro que la polémica que tanto le gusta a Telecinco y que tantos buenos resultados le suele dar, va a aumentar con Risto.

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  1. Lucero

    A ver como nos lo presentan… ah! se dice, se comenta, se rumorea que Iván Santos de OT graba disco y empieza hoy la grabación, a ver si te enteras de algo más sobre esto.

    ¿se cebará Risto con él si lo promociona de aqui a pocos meses?

    Un abrazo

    1. xente

      olee ese risto

  2. c......

    pues a mí, con que le dejen emitir durante una semana ya me habrá merecido la pena xD…

    Si quieren, después que lo echen de parrilla. No creo que se le caigan los anillos a Risto precisamente por fracasar en un programa de TV… Recordemos que tiene todo un libro enterito hablando de sus fracasos, uno más no le supondrá nada

    1. La lista de los mejor de Ocio | Bebes

      [...] G20: el programa de Risto Mejide (por Tele) [...]

  3. sergio farras

    Ristro Mejide…, sarcasmo de bajo octanaje.
    De ironía a sarcasmo la línea es muy delgada, muy tenue y de poco espesor. A Ristro Mejide, su programa G 20, se le balancea , va haciendo aguas y a la deriva va, con unas “críticas” muy elementales que no llaman excesivamente la atención, más de murmuración de juicio y opinión singular, que de reprimenda y tilde de desvergüenza.
    La televisión es actividad de histéricos. Quizás, el no tener la mesa separadora de por medio y, tener que estar de pie, resalta su manifestada timidez y le resta avatar a su mutación. Ristro es bueno, sin duda. Pero al público, ya se sabe, hay que estar siempre insistiéndole porque, si no, se distraen, zappean y se van a otro canal.
    Quizás, no tener apoyo de su cómplice Jesús Vázquez, ni triunfitos que merendarse, apagan su llama inquisidora y poco ocurrente. Quizás, la soledad no le va bien, porque para ser solitario hay que tener claro que uno quiere serlo. Lo contrario sería ser un desgraciado, caer en desdicha y ser burlón de taberna y charlatán verbenero.
    Ristro tiene talento,- eso se percibe-, pero la línea de su programa hace que su ironía pase a ser muy de “magia blanca”, muy insustancial y más propio de bufón cabreado que de sabio de agudo ingenio, lejos de ser el “Kafka” de la televisión. Y como todos sabemos; en la corte de la audiencia manda la diferencia.
    Se dice, que el sarcasmo; “es la forma más baja de humor, pero la más alta expresión de ingenio”. Pero, el no hallar el equilibrio, el uso del lenguaje adecuado y la crítica de la evidencia, el ingenio queda anulado, mostrando lo vulgar y ordinario, exhibiendo lo contrario de ilustre que es ser un buen truhan, de donde nada; es igual a nada. Y eso, lleva a malos entendidos y tópicos de cañero histérico y cursi, y de matar palomas con zapatos de goma.
    Al G-20 le falta potencia de saque, aguante de fondo y chispa que haga ignición para el empuje del desenlace, salsa para que pique, y duende que encante. Porqué una crítica, debe ser siempre exclamativa y un poco temeraria. La prudencia no ayuda al crítico, -eso es verdad-, pues sólo le protege como un instinto de defensa. Nada más.
    Ristro Mejide es publicista, sabe vender productos y mercaderías varias. Pero de eso, a enfrentarse al respetable a través de los ojos de la pantalla dando palos de ciego, es tan peligroso como qué, al mago, se le tuerza el serrucho en pleno escenario, anulando el truco y pasando al homicidio involuntario. Insultar es muy diferente que acreditar requebrando lo agudo y de oportuna viveza del temerario. Y como poco, se puede pasar a un estado de insustancial bufonería, pudiendo quedarse más en un simple grosero, que habilidoso afilador de gracias y destrezas.
    Probablemente, este programa acabe explotándole en la cara. Y su metralla clavándosele como estiletes en su breve trayectoria como inquisidor televisivo. -Lo que servidor tampoco se alegra-, más por la oportunidad desperdiciada por falta de locuacidad penetrante, que por el talento expandido que Ristro posee. Porque le queda un andar para hacer camino, donde él mismo, no sabe muy bien hacia dónde va.
    Las ideas muy elementales no llaman la atención. Los necios también somos caballeros y, sabemos, que todos tenemos el techo de frágil cristal. A Ristro Mejide, una lección de humildad a tiempo puede enderezarle la nave y corregir su rumbo errante, pudiéndolo anotar así, en el cuaderno de Bitácoras, de su breve andadura por estos mares agitados y convulsos de nuestra televisión contemporánea.
    Sergio Farras (escritor tremendista)

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