
El regalo de Kiko se manifestó en forma de tres cartas. Una de su hermano más pequeño que escribía su padre y contaba cómo se ponía a bailar en frente de la tele cada vez que veía a su hermano. La segunda fue un dibujo de él mismo hecho por el otro hermano pequeño que tiene.
Pero lo que realmente le llegó al corazón, y por el que pudimos ver al fuerte de Kiko con los ojos lagrimosos y aguantando sus tremendas ganas de llorar, fue la carta de su abuela que contaba lo orgullosa que estaba de él al igual que su abuelo desde el cielo.
El castigo de Jonathan por su parte, fue más bien una ayuda psicológica. Consistió en hablar de su vida durante cinco minutos sin parar delante de todos sus compañeros y los profesores Marbellys y Rafa. Jonathan cuenta que esto le ha ayudado mucho porque de todos recibió un abrazo y unas palabras sinceras.
Publicado por lul_geena en Fama, ¡a bailar!, Premios individuales, Realities el 12 Febrero, 2008
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