¿Por qué ser pesimistas si se puede ser optimista? ¿Por qué ver el vaso medio vacío cuando se puede ver medio lleno? ¿Por qué hablar de recesión económica cuando se puede hablar de desaceleración? ¿Por qué hablar de un horizonte de recuperación de dos años, cuando se puede pensar solo en uno?
En definitiva, con lo bonita que es la vida cuando se piensa en positivo, ¿por qué pensar en negativo? Y ahí está Buenafuente para mostrarnos el camino correcto, ese camino que va por el lado optimista, el lado positivo, ese lado que nos permite ser felices.
Sobre todo cuando estamos en el mes de agosto, y seguimos trabajando, cuando todo el mundo está de vacaciones (incluído Buenafuente) y los demás seguimos trabajando, cuando las playas están a rebosar, y yo sigo trabajando.
¡Menos mal que soy un optimista!
Publicado por Edmart Rusan en Buenafuente, Programas el 9 Agosto, 2008







