
Ya no alcanza con saber quien es, que le gusta, que no le gusta, que desea, que ama o que odia. La encrucijada para Samantha Newly en este momento es pelear contra la maldad interna que le nace a todo momento.
Con el estandarte de la bondad y el slogan de “ya no soy la misma de antes” Sam trata de convencer al mundo, o a si misma, de que ya no es aquella mala mujer que solía ser. No tiene mejor idea que para comprobar su nueva personalidad pedirle el auto prestado a su padre para salir a la noche, con cara de inocente y un discurso sobre la confianza y el cambio, Sam logra las llaves del auto.
No hace falta pensar mucho para saber que sucedió. Alta velocidad, un mapuche en la ruta, un árbol. Auto destrozado. Allí vuelve a surgir el verdadero yo de Sam. Decide arrojar el coche a un lago, simular que llegó a casa con el auto sano y que alguien lo robo del garaje. Todo sale bien, hasta que le padre por haber desconfiado de ella le regala un auto propio.
La consciencia parece es algo que la memoria no elimina. Sabe que es mala y no lo soporta, quiere que su nuevo yo le gane a su pasado. Le confiesa a su madre la verdad, ella promete guardar el secreto, pero ya no importa que suceda. Samantha ahora no sólo debe pelear contra su memoria, sino que comienza a desear no volver a ser la misma que fue nunca más.
Publicado por Estrella en Samantha Who? el 9 Enero, 2008







