Este pasado jueves asistimos a un excelente episodio de El Mentalista, uno más, y ya he perdido la cuenta de los episodios excelentes de esta serie, que cada semana nos sorprende con un caso nuevo, siempre manteniendo la misma calidad.

Se trataba de un robo de un cuadro con un asesinato de por medio, y al final, entre juegos con el cuadro original y con las falsificaciones, o réplicas, el episodio terminó con Patrick teniendo uno de los cuadros y sembrando la duda de si se trataba del original o del falsificado.

Para ello Patrick tuvo que robarle el cuadro robado a un mafioso ruso, y ya se sabe, quien roba a un ladrón tiene cien años de perdón, pues eso debió de pensar cuando se le ocurrió la idea. El caso es que la asesina, al final, era una simple marchante de arte.

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